martes, 1 de junio de 2010

NUEVOS PARADIGMAS

Salir de esta crisis tan profunda, va a necesitar, no solo medidas económicas, sino también, profundos cambios económicos y sociales. Varios economistas están empezando a lanzar propuestas realmente interesantes, muchas de las cuales comparto.

No debemos hacer lo mismo, ya que lo que propició “lo de antes” está agotado. Y tenemos que buscar herramientas diferentes a las anteriores. La demora en esta búsqueda y en su aplicación, solo producirá más incertidumbre, más desasosiego, más paro, menos motivación y más crisis. Estamos en una crisis del sistema y por tanto, la solución son nuevas medidas.

Los 3 conceptos que considera el profesor Niño Becerra y con los que estoy totalmente de acuerdo son: eficiencia, utilidad y productividad. Y todo debe enfocarse en la búsqueda de estos tres objetivos, desde los impuestos hasta los salarios.

Lo importante no es el crecimiento sino la eficiencia, no es la producción sino la utilidad, no es el individuo sino la productividad de un colectivo.

Todos deberemos ser más austeros, más responsables, más cooperantes. Y el Estado deberá ser menos participativo; por otra parte, no queda más remedio, dada la reducción de sus recursos.

Lo que proponen es concienciación, preocuparse de los necesario, lo imprescindible y lo barato, coordinarse y colaborar, adelgazar estructuras compartiendo procesos, ir por caminos directos sin intermediarios, ofrecer un servicio integral y hablan del sector R: reparación, reutilización y reciclaje.

Un ejemplo que se me ocurre: el impuesto de beneficios de las empresas. Imaginad que en vez de pagar más las empresas que más beneficios tienen, pagaran más las menos eficientes y al contrario menos las más eficientes. Esto que puede parecer injusto bajo el prisma de la redistribución (concepto peligrosísimo por otra parte), obligaría a los negocios ineficientes a mejorar o a cerrar y favorecería el crecimiento y desarrollo de los eficientes. Parece razonable. Además eliminaría muchísima economía sumergida y habría más transparencia. Los impuestos y el resto de normas deben fomentar los valores que deseamos para nuestra economía y nuestra sociedad y no al contrario.

2 comentarios:

Pablo Saldaña dijo...

Interesante reflexión que podría debatirse, pero antes hay que poner remedio a "lo de antes" y me parece que nadie está por la labor. Es lo que ocurre cuando la economía somete a la política.

Miguel A. Paniagua dijo...

Que podría "no", que debería debatirse. Sino, solo pondremos parches.