martes, 10 de febrero de 2009

ANALISIS COMENTARIO - 4

Anónimo dijo: "Hablando de esto, también sería interesante saber qué opinas sobre el subsidio de desempleo, innegociable para sindicatos, pero quiso ser reformado por el famoso decreto de Aznar, con Juan Carlos Aparicio de Ministro de Trabajo, que después se echaría para atrás, a pesar de que según se dijo la huelga general fue ganada por el gobierno de entonces. Ese decreto proponía la eliminación de ese subsidio ante la negativa reiterada tres veces consecutivas de un trabajador en paro a tres ofertas de empleo acordes con su cualificación, ya que a juicio de algunos economistas liberales, ese subsidio pudiera desincentivar la búsqueda de empleo por parte del trabajador, aunque los sindicatos consideran que es una protección social innegable sobre todo además porque depende del tiempo trabajado y no tiene una duración perpetua, algo que no sería viable, ya que sólo supondría un mayor endeudamiento y más asfixia para los trabajadores en activo. Sin embargo, arguyen estos economistas liberales que todo subsidio, como toda subvención, parte de dinero público, que lejos de "no ser de nadie" como dijo una famosa ministra socialista, es de todos los españoles, de forma que aquellos que sí trabajan estarían afectados por aquellos que teniendo su subsidio no muestran interés por salir del agujero aceptando las ofertas que se les ofrecen desde el INEM. Sin duda, es un tema muy espinoso.
Casi tanto como el salario mínimo, caballo de batalla entre sus acérrimos defensores, y no sindicales, y quienes en ocasiones han osado a contracorriente criticarlo por considerar que esa imposición estatal puede generar desempleo ya que un empleador que podría contratar a alguien, puede decidir no hacerlo si se le exige pagar a su empleado una cantidad que los propios beneficios de su empresa le impiden satisfacer, aun cuando ese propio empleado estuviera dispuesto a trabajar por ese salario, sobre todo, antes que estar en el paro, aunque eso sería visto como una explotación, razón por la que casi nunca es cuestionado, pero hay ciertas escuelas o sectores económicos que siguen insistiendo en sus posibles beneficios".


Pues mi opinión es sencilla en ambos casos, mantenimiento e incluso mejora del subsidio de desempleo y estoy de acuerdo con un salario mínimo alto.
Sobre el subsidio de desempleo, ya hablé en el comentario anterior, que hay varios países europeos que utilizan un sistema de flexiseguridad laboral. Os recuerdo que tienen en estos momentos un paro inferior al 4%. Pues en estos países, el subsidio es mayor que en España y más duradero. ¿Cómo puedes crear una familia con la espada de Damocles del paro sobre tu cabeza o comprarte una vivienda a pagar en 20 años? El estado debe apoyar a las familias con desempleados, pero debe tener unos sistemas de recolocación operativos, unos planes de formación adecuados y unas exigencias de aceptación de puestos de trabajo suficientes que garanticen que esos casos que comentas sean los mínimos posibles.
El tema es lo de siempre, todo se puede hacer, si se hace bien, si nos dejamos de demagogias y nos ponemos a trabajar y a buscar soluciones.
Sobre el salario mínimo, pues su propio nombre lo dice todo, es mínimo. Considero que no hay ningún trabajo actualmente que tras 8 horas diarias, 40 semanales, deba cobrar menos de 700 euros. A mí no se me ocurre. Quizás alguien encuentre alguno, en ese caso se podría excepcionar dentro de la ley. La empresa que no pueda sostener ese coste no podrá contratarlo o deberá mejorar sus procesos, su eficiencia y su eficacia.
Como ves tenemos que cambiar muchas cosas en este país y no veo ninguna disposición a hacerlo, ni veo a los ciudadanos preocupados porque se haga. No hacemos más que discutir sobre temas banales, superficiales, y sentimentales, en vez de preparar un futuro lo mejor posible para España.

sábado, 7 de febrero de 2009

EL MUNDO: NOTICIAS SEMANALES

Por lo pronto, no pienso dar más datos sobre despidos, estoy harto.
Empresas: la crisis eleva los impagos empresariales un 170% en 2008, las ventas de coches se hunden más de un 41% en enero.
Instituciones públicas: enero cerrará con casi 250.000 parados más, el Foro Económico Mundial concluye sin alternativas claras, EEUU anuncia la mayor tasa de paro en 16 años (el 7,5%).
Mercados: aguantan las bolsas en los soportes, en breve tendremos un movimiento al alza o a la baja. Las divisas se mantienen, aunque el euro baja, el petroleo y las materias primas también, y el euribor sigue su camino hacia el 1,5% que pronosticó el servicio de estudios del BBVA.
Crisis financiera: Caja Madrid con una tasa de morosidad del 4,87% que espera aumentar en 2009 hasta el 7,30%, Almunia adelanta que la creación de bancos “malos” se discutirá en la UE y en el G20, Ibercaja y Caja Castilla-La Mancha inician contactos para una fusión, el FMI apuesta por la creación de un Bad-Bank para la compra de activos tóxicos, la banca es la mayor inmobiliaria de España.
Buenas noticias: Repsol descubre un nuevo yacimiento de petróleo en el Golfo de Méjico. El lunes el Senado americano aprobará el Plan de Obama, parece que hay acuerdos suficientes.

PALENCIA: NOTICIAS SEMANALES

La Junta ejecutará 120 proyectos en los próximos meses por un importe de 200 mill. de euros. El objetivo es mantener el empleo.
Seis alumnas del Taller de Empleo del Canal de Castilla, promovido por la diputación, crearán una empresa de diseño de maquetas del canal.
555 nuevos parados en Enero, ya son 10.400.
CCOO dice que desaparecerán 800 empleos en Renault.
Aumento del número de embargos.

Disminuyen los afiliados a la Seguridad Social.
El gerente de Cascajares logra otro premio nacional al mejor joven empresario.
Once concursos de acreedores en Palencia en el 2008. No tengo datos de todos aquellos que han cerrado sin más.
No sólo la construcción, la Industria también cae, disminuye la producción industrial casi un 15% en el mes de diciembre.

ANALISIS COMENTARIO - 3

Anónimo dijo: "Después hablas de la "flexibilización" del mercado laboral, pero ese "palabro" provoca ciertas inquietudes porque, por ejemplo, desde el sector sindical se considera un eufemismo para lo que ellos creen que es "abaratar el despido", lo que a juicio de los sindicatos mayoritarios, desprotege al trabajador".

La flexibilización del mercado laboral es lo que es, otra cosa es la utilización política y sindical que se haga del término. Las medidas derivadas de esta flexibilidad son, además del abaratamiento del despido y de la contratación, la variedad de contratos (a tiempo parcial, temporales, contratos de agencia), la libertad de horarios, la libertad de negociación entre empresas y trabajadores, retraso en la edad de jubilación, sistemas eficientes de recolocación de trabajadores, fomento de la formación, medidas de apoyo para que los grupos más desfavorecidos encuentren trabajo, y por supuesto cubrir los periodos de paro de los trabajadores por parte del estado. Todo esto permite que haya más personas que puedan conciliar vida familiar y laboral, más prestaciones en las situaciones de paro, más posibilidades de encontrar empleo. Varios ejemplos aquí en Europa: Holanda, Dinamarca y Austria, pese a la crisis, mantienen tasas de paro por debajo del 4%. Ellos tienen sistemas que combinan la flexibilidad con la seguridad. Si se mantiene la actividad y el empleo, todo el gasto público que se ha destinado a este modelo tiene un rendimiento para el país y evita otra serie de gastos del estado.
Es curioso, porque la primera vez que leí la palabra “flexiseguridad” fue en las ponencias económicas del Partido Popular de los pasados congresos, y pensé que simplemente era un eufemismo, pero después he descubierto que no, es un concepto exitoso y contrastado.

jueves, 5 de febrero de 2009

ANALISIS COMENTARIO - 2

Anónimo dijo: "En segundo lugar, quiero referirme a las "recetas" que propones al final. Me parece totalmente acertado fomentar la competitividad empresarial pues son las empresas el verdadero motor de la sociedad, y por eso, creo que la reducción de impuestos es vital, y promover la creación de tejido empresarial incentivándolo con menos impuestos, e incluso la eliminación de algunos, como se hizo con el de Sucesiones y donaciones -aunque éste fuera destinado a las familias- me parecen acertados. Sobre el tema de los impuestos, leí hace escasos días que lo mejor es rebajar o eliminar los que afectan directamente a los individuos o las familias, como el de la renta, que siempre será más beneficioso que si se aplican esas reducciones sobre productos de consumo, que son indirectos ya que se puede pasar, salvo artículo de primera necesidad, sin ellos".

Fomentar la competitividad empresarial es bueno en cualquier momento, pero más en estos tiempos de crisis. Está claro que no va a ser el estado el que nos saque de esta situación, deberá ser el mercado el que lo haga (las empresas y los consumidores). La deflación puede llevar a la quiebra a muchas empresas, y el crecimiento económico se mide en términos de PIB, que es la suma de la producción de bienes y servicios de un país en un periodo determinado. Salvo que el Estado se ponga a producir y a consumir, no hay otra solución que lo hagan las empresas y los consumidores.
Si se reducen tanto los impuestos directos a las empresas como los indirectos, vendiendo al mismo PVP (incluido impuestos) éstas obtendrán mayor beneficio, o menor pérdida, con lo que ayudas a su mantenimiento. Pero claro, también se reducen los ingresos del estado y eso aumenta el déficit. Teniendo en cuenta, que si las empresas cierran y se sigue reduciendo el consumo, por mucho que se aumenten los impuestos, la recaudación va a ser menor, por lo tanto, solo el incremento de la actividad empresarial y el consumo, consigue incrementar los ingresos del estado. Quizá en un momento de expansión y crecimiento, se podrían subir algo los impuestos para incrementar los ingresos del estado y tener disponible superávit para los momentos de crisis. Pero en este momento, los incrementos de impuestos, generarán menos ingresos públicos porque afectarán directamente a la actividad, ya que las empresas se encuentran con márgenes muy pequeños.

martes, 3 de febrero de 2009

ANALISIS COMENTARIO - 1

En contestación a un comentario de la entrada anterior bastante extenso, voy a trasladarlo por partes a diferentes entradas, porque tiene varios conceptos que me gustaría aclarar.

Anónimo dijo: "De acuerdo con que la deflación es una espiral perniciosa sin fin que ocasiona graves perjuicios. Dicho esto, y sacando conclusiones de tu escrito, se podría deducir que para solucionar o paliar la crisis, un arma interesante sería la devaluación de la moneda si tuviéramos una propia como en tiempos de la peseta. ¿Esto quiere decir que el tan ansiado euro (el valor de la unión que se decía) al final no ha resultado tan útil y beneficioso como hubiera sido deseable? Es decir, se nos vendió una convergencia europea a nivel monetario que facilitaría el desarrollo económico más allá de nuestras fronteras con los países miembros, pero a tenor de los resultados, parece que no se hubieran calibrado sus consecuencias en tiempos de crisis como no poder aplicar la devaluación de moneda."

Efectivamente, la entrada en la moneda única, nos deja sin un instrumento muy útil en tiempos de crisis, como es la devaluación de la moneda. Pero creo que las ventajas de estar en el euro son mucho mayores. Pensemos que no es sólo la moneda única europea, sino una de las dos monedas de referencia mundiales junto al dólar USA y cada vez con más importancia. Ahora mismo quizá sea la moneda más fuerte del planeta. Esto aporta mucha estabilidad a nuestro país, lo que incrementa las inversiones exteriores, facilita y abarata el comercio exterior y las transacciones y nos ha permitido un crecimiento en estos años, que de estar fuera no hubiera sido posible. Además el euro nos ha exigido una serie de compromisos en política económica (déficit público y deuda exterior) que si no estuviéramos dentro no hubiéramos cumplido.

lunes, 2 de febrero de 2009

DE LA ESTANFLACION A LA DEFLACION

Hace unos meses temíamos por la llegada de un periodo de estanflación, y ese miedo es el que quizá nos haga entrar en deflación.
La estanflación es un período peligroso en el que con bajo crecimiento económico la inflación se mantiene alta y constante. Es lo que nos ocurrió en la crisis de los años setenta. Los precios del petróleo aumentaron de forma vertiginosa, y el gobierno intervino aumentando el gasto del estado y una política fiscal expansiva. A costa de una mayor inflación. Los trabajadores presionaron al alza para subir los salarios y se aumentaron los tipos de interés para frenar la inflación. Esa política fiscal expansiva y la crisis, produjeron el efecto de una disminución del ahorro y de la inversión, provocando un incremento del déficit del estado y un deterioro de la balanza de pagos. En ese momento teníamos un arma del que ahora no disponemos y que fue el que salvo la economía española: la devaluación de la moneda.
Esta devaluación provocó la mejora de la competitividad española y de su balanza de pagos. Además con la firma de los pactos de la Moncloa se contuvo el gasto público, se instaló una política monetaria restrictiva, y a través del estatuto de los trabajadores se flexibilizó el mercado laboral. La situación durante los 3 primeros trimestres de 2008 era similar a los años 70, salvo que con cifras muy inferiores de déficit, paro y balanza exterior. Pero ya no tenemos ni política monetaria, ni moneda para devaluar.
Ese miedo a la estanflación en Europa ha provocado que las medidas en política monetaria llegaran tarde para España. La falta de acción de las autoridades españolas, que no han querido ver el problema que se nos avecinaba ha empeorado nuestra situación.
Este empeoramiento está provocando la posible llegada de un periodo de deflación, mucho más peligroso que la estanflación. Porque además de todos los problemas que esta última origina se produce un descenso acelerado y brutal del consumo. ¿Por qué este descenso del consumo?, muy sencillo, si los precios están bajando, los consumidores no compran pensando que podrán adquirir bienes o servicios a unos precios más reducidos. Es una espiral que no tiene fin. Bajan los precios, no consumo porque van a bajar más, siguen bajando los precios por la falta de demanda, etc. La deflación provoca la caída de las empresas que tendrán que vender por debajo de sus costes, pérdidas continuas hasta que ya no puedan más y tengan que cerrar, entrar en procesos concursales, despedir trabajadores, etc.
Dado que no tenemos posibilidad de devaluar nuestra moneda y que la política monetaria está llegando ya a su límite de acción, sólo nos queda lo siguiente: un aumento de la competitividad de las empresas a través de una reducción de impuestos y de la flexibilización del mercado laboral y el traslado de confianza a los consumidores sobre el futuro inmediato de la economía.